Los que me conocen saben que hoy, el día después del 22M, en caso de escribir sobre algo, lo haría de resultados electorales. Pues va a ser que no.
De la mano de mi amiga Curra hemos realizado una visita este fin de semana a Tánger, no de turismo sino de concienciación social: Hemos tenido la inmensa fortuna de poder convivir con María y sus niños.
María es fundadora y presidenta de “Ningún Niño Sin Techo”, ONG con sede en Marbella y Tánger, inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el Número 168544). Hasta el pasado año, y gracias a subvenciones, ha podido desarrollar su labor en un país que, aunque ha avanzado y lo sigue haciendo, no tiene unas leyes de protección a la infancia ni tan siquiera remotamente parecidas a las que marcan los derechos del niño.
El techo que tienen los niños de María es una casa de alquiler, con problemas de humedades y que precisaría de una restauración en profundidad. Le han puesto el nombre del “AL AMAL”, que significa LA ESPERANZA. No hay nombre más apropiado para lo que hemos vivido tras sus puertas. Niños en cuya mirada se intuyen heridas del alma, cicatrices profundas de un pasado reciente a quienes se les ha dado la oportunidad de cambiar un futuro más que sombrío. Niños preadolescentes y adolescentes que han encontrado en María un apoyo, una mano amiga, (me atrevería a decir maternal), en definitiva, su única posibilidad de desarrollarse como personas de bien.
No encuentro palabras para poder describir el cúmulo de sensaciones, sentimientos, y emociones que todavía hoy me embargan por la experiencia vivida. ¿Cómo explicar la profundidad de sus miradas, la calidez de sus besos, la fortaleza de sus abrazos, la sinceridad de su gratitud? ¿Cómo describir una casa de acogida que no lo es, porque es una gran familia lo que hay tras sus puertas? ¿Cómo? NO, sé que no tengo esa capacidad, y lo lamento, porque me gustaría poder transmitíroslo.
Los niños de María comen 4 veces al día, se duchan diariamente, van limpios al colegio. Lo normal, diréis. Bueno, desde nuestra afortunada orilla, sí, es lo normal. Pero para ellos, en Tánger, ciudad que recomiendo encarecidamente visitar con la mirada limpia de todo tipo de prejuicio, es extraordinario. Como extraordinaria es la labor de María.
María, mujer que se intuye con carácter y con un corazón que no le cabe en el pecho. Comprometida en cuerpo y alma con esos niños, a los que trata como si fueran propios. Les regaña, castiga, supervisa, abraza y besa como cualquier madre a sus hijos. La organización de la casa exige disciplina, los niños se encargan de poner y quitar la mesa, de lavar los platos, de planchar su ropa. Sin pretenderlo, aplica una política de igualdad en un país que está a años luces del significado de esa palabra. Los niños son conscientes de la suerte que tienen, y colaboran. Pero, en el día a día, debe enfrentarse con los problemas típicos de tratar con niños: la rebeldía de la adolescencia, los celos…nada diferente a los de una familia, pero multiplicado por diez.
María es consciente que no todos se salvan. En un paseo por la medina se acercó un joven, apenas 18 años, totalmente puesto de pegamento, una droga barata que utilizan para evadirse de la realidad. Se tiró literalmente en brazos de María, llenándola de besos y pidiendo volver a la casa. Un caso perdido, no pudo ayudarle. Se escapó muchas veces de la casa, María no cuenta con profesionales que le ayuden a tratar la drogodependencia y tiró la toalla con él para proteger así al resto de sus niños.
El sábado apareció por la casa otro de sus antiguos inquilinos, que con 22 años acaba de quedarse sin trabajo y le han echado de su casa. Ha vuelto a casa de María, que le ha acogido de nuevo y le ayudará, otra vez, a encontrar un trabajo con el que poder ser independiente.
María, luchadora, ha conseguido el pan diario gratis, y casi garantizado un mínimo suministro de alimentos básicos. Un día a la semana los niños acuden a un ciber, a patinar, a clases de deportes, incluso tiene, el que lo precisa, apoyo en los estudios. El pasado sábado consiguió que una joven odontóloga se comprometiera a revisar y tratar las dentaduras de sus pequeños.
Quiero pediros ayuda. María debe el alquiler, a final de mes les van a cortar la luz (la deuda es de más de 1000,00 euros). Ha tenido que prescindir de educadores a los que pagaba con las subvenciones. Lo que tiene son voluntarios, escasos y no siempre debidamente preparados, aunque sí concienciados y que ofrecen lo mejor de lo que tienen. Nosotros hemos aportado una mínima colaboración, una gota en el inmenso océano de las necesidades que tienen. Fuimos con María al zoco de Casas Baratas a comprar calzoncillos, calcetines, sandalias, tomates, naranjas, plátanos, huevos… María, con una tendinitis crónica en una pierna, cojeando de un puesto a otro buscando el mejor precio para estirar al máximo su escueto presupuesto.
Nos hemos hecho miembros de su asociación. Por sólo 6 euros al mes, 18 al trimestre, podemos ayudar a María y a sus niños. Sé que estamos en crisis, yo también, pero puedo desprenderme, y estoy seguro que la mayoría de vosotros también, de 18 euros cada tres meses. Los que fumamos sabemos lo que cuesta el tabaco, los que, además nos gusta el vino, más de una vez hemos pagado más por una botella en un restaurante. No es caridad, es justicia social. Porque María, ahora que no tiene dinero de las subvenciones, se siente sola. Aquellos que se le acercaron cuando todo era más fácil porque no había que preocuparse por la comida, la ropa, la luz, el alquiler, ahora han dado un paso atrás. Pero ella, aunque alguna vez haya podido rozar, si acaso, la posibilidad de tirar la toalla, consciente de lo mucho que ha sacrificado y sacrifica a nivel personal, le puede la responsabilidad que tiene para con esos niños, el saber que tiene en sus manos la oportunidad de un futuro para ellos, porque para esos niños María es LA ESPERANZA.
Os pido ayuda. Bien como socios, bien con una aportación extraordinaria en su cuenta corriente.
MARIA, NO ESTÁS SOLA. NO ESTÁIS SOLOS.
Podéis contactar con María en: almendrostanger@hotmail.com y en ningunninosintecho@yahoo.es
El número de la cuenta corriente es del SOLBANK: 0081-0600-77-0001497256
OS PIDO QUE LO DIFUNDÁIS ENTRE VUESTROS CONTACTOS. GRACIAS
Fdo: Ramón Valencia Martín
ramontorremolinos@gmail.com




